14 de julio de 2008

La Belladurmiente despertó de su letargo

Vuelvo a soñar.

Mi cabeza estaba nublada, soñaba, pero no sabía como compartirlo.
Palpitaba mi corazón sabiendo que mis sueños eran los vuestros. Me los desvelabais en los míos entrando cada noche en mi cabeza, gritándome fuertemente para que los expulsara, para que pudieseis encontrarlos.

Pero, por fin, me he dado cuenta que toda esa apatía que me acompañaba haciéndome sombra meses a tras, ha sido necesaria, necesitaba dormir para despertar de nuevo.

Y aquí me veis, soñando como una niña en un mundo de colores y piruletas que esperan ser devoradas. Como esa pequeña Amelie haciendo bailar las piedras sobre el agua, o sumergiendo la mano en un magnifico saco de legumbres.
Y así fue, como me di cuenta que ya estaba despierta.



No necesitaba más… allí estaba, casi desnuda, en contacto directo con la vida, acompañada por dos grandes y simples personitas que están haciendo que mi estancia en la tierra sea tan calida, loca y maravillosa.

Mis manos y mis pies se introducían poco a poco, sintiendo cada milímetro, en aquella blanca arena… fría primero e inmediatamente caliente después.

Las olas me salpicaban espuma, sentada en la orilla, riéndome de las miserias de la vida moderna, carcajeándome de las preocupaciones innecesarias que ocupan nuestras mentes década tras década.

La vida es maravillosa, la felicidad simple y nosotros tan complicados.

El mundo es fiel con nosotros y le pagamos con destrozos naturales y estragos en la mente.

Ayer el horizonte parecía estar mas lejos de lo normal y cuando miraba no veía nada mas, pero un angelito con tridente y cuernecillos de fuego me susurraba que siguiese mirando, pues siempre se pude ver mas allá si así lo deseamos.

Hoy veo con los ojos de este medio día, y también con los ojos de ayer, con los que se quisieron quedar en aquel paraíso a 10 minutos de casa, volando, planeando y surcando el océano azul, en los ojos de aquellas gaviotas amigas que nos escoltaban mientras salía la luna y el sol se ponía.

Ayer, la Belladurmiente despertó de su letargo.

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